Teatro Eléctrico

En Obras 3ª Temporada


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Superhombres Ibéricos – Pedro Porcel

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c-c-ibéricos-wCuando Pedro Porcel te invita a maquetar uno de sus libros es como si te atrajera hacia una descabellada y pecaminosa orgía, a un deslumbre de alucinantes relatos de unos tiempos que ya se fueron y vivieron apasionadamente en unos quioscos que regentaron la maravilla por escasos céntimos. Es tal la floresta de material que explica y exhibe que uno siente vivir en el hoy las briznas de lo extraordinario, los ecos de lo fantástico ya sepultado por la banalidad reinante.
Verlo, a Pedro, llegar con una de esas sus maletas con ruedas preñada de tebeos es algo semejante al atisbo del paradisíaco árbol del bien y del mal pues, además, y de su manga, extrae la serpiente, el pecado de lo incorrecto, el éxtasis de la disolución carnal. Porque el tebeo es jugosa carne y no pedagogía.
Pues sí, hubieron superhombres aquí, en este país inexistente dominado por visigodos y sotanas con lamparones. Superhombres otros al esquizofrénico superhéroe que nació para justificar el destino manifiesto de un atajo de palurdos inmigrantes para exculpar sus homicidios con masoquistas filosofías de andar por casa.
Y es un placer, como ya dijo Tucídides, explicándonos que era eso de la historia, aquella recogida de datos y testimonios en el tiempo en el que se producían. Y no sus posteriores interpretaciones interesadas.
Pedro Porcel, como ateniense de pro, irrumpe en el ágora de la intemperie para ofrecernos otra lección magistral de un nombrar a las cosas por lo que fueron, sin aditivos, meándose en las alfombras de los encumbrados salones de la modernidad.
Si usted desea saber de cuando los superhombres no fueron la mísera fotocopia de las franquicias globales, aquí tiene su relato, la historia de su autóctono e ibérico andar.
Superhombres Ibéricos… todo un placer del que no se puede privar. Pues es un absoluto gozo encontrar un texto que no tergiverse la historia del tebeo ya secuestrada en su relato por la corrección política.
Y es así, con la osadía que ello conlleva, como Pedro Porcel, de nuevo, nos recuerda que los tebeos existieron y existen pese a todo.

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Guillem Cifré

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Barcelona, Mayo 1985 – Descansan las tripas del Pez plateado sobre las tejas de la Barceloneta. Guillem Cifré me lo indica, sus ojos son dos pequeños haces de alguna sustancia inexplicable que distingue estos fenómenos que, sin embargo, se dan a menudo. Casi a diario- me dice. Se posan como pesados globos, lentamente, atraídos por el cambio de los semáforos, que son guiños abisales para los orondos ojos que los miran. También me enseña esas actuaciones remendadas de las vedettes, con sus cicatrices de operaciones múltiples. Intercambiamos detalles sobre las barracas de feria. Él sabe de cervezas y de rubias, que viene a ser lo mismo. Le pregunto si aún hay ratas en la ciudad, si asoman por las alcantarillas. Me indica que Barcelona está plagada de ellas; pero al día de hoy ya se visten de humanos. Distinguimos a un editor – fíjate en sus pantalones y en la corbata, sobretodo en la corbata color rata, por su color le asoma la rata. Está interesado en saber si en Valencia las hay también disfrazadas. No- le digo- no hay lugar para disfraces, toda la ciudad es ella una gran rata, ratus novergicus.
Cae la tarde y, no recuerdo como, acabamos en las afueras, tendidos sobre pinares. Le propongo que no es mala hora para aullar. Y así lo hacemos.
Barcelona, Mayo del 2008 – Cifré tiene un gato en su estudio. Por fin le puedo preguntar cuántos guiones le proporciona el felino. Se supone que tengo que presentar uno de sus libros y ese dato lo considero crucial. Su sonrisa, esa implosión sencilla y muda, me lo dice. También me habla de mejillones, del colorido del mercado y la grandiosa presencia de unos mejillones hembra. Y que dibujará una historieta para explicármelo. Cifré, metéoslo bien en la mollera, es irrepetible.


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Los minutos sin pies

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Tras sus “Días Nieve…”  1 y 2 , Francisco Marchante nos abre su caja de tesoros para que la magullada vista del lector descanse entre sus meandros cerebrales. Un lugar apacible y mágico donde se encuentra lo que no se busca, se ve lo que sucede a nuestro alrededor sin que lo apreciemos y se degusta el trazo que los desiertos nos dejan a la espalda.

La isla responde al nombre de “Los minutos sin pies” un blog recomendable para gentes sin prisas, acariciadores de las muchas vidas y microfísicos de la nada… es decir, los paraísos evanescentes del Tebeo.

La huella de los días a su alcance.

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Presentación de POLEN 2

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El 20 de septiembre a las 7 de la tarde se lanzará al espacio exterior el número 2 del fancine Polen, en la librería Futurama (Guillem de Castro 53, Valencia).

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Cómics, ilustración, relatos, una sección de inventos caseros y hasta un micro-curso de dibujo de coches en perspectiva. Polen #2, es una curiosa revista: se abre a aficionados al cómic y a nuevos lectores por igual.

Los autores que publican en Polen son: Xèlön, Carlos Maiques, Deih, Devta Singh, Elida Maiques y Jezabel Seijas. Este fancine es el laboratorio en papel de cinco hermanos y la pareja de uno de ellos, que se autodefine como “cuñada, ese animal fronterizo”.

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Green Banquito SWAE Wars es el título del cómic de Xèlön (Valencia, 1977) que nos lleva a un vertiginoso futuro funky, en que la tenencia de música no autorizada está penada con la cárcel, y los Djs se enfrentan a la temible SWAE, empresa paramilitar que controla la música con su ejército de robots. Xélön trata estos temas en clave de humor y con un grafismo contundente, que también se encuentra en sus pinturas y graffitis.

Deih (Valencia, 1978) viene precedido por sus ubicuos graffitis, y nos sorprende con su cómic Nebbia, que nos alza y arrastra igualmente por un mundo en que la droga de moda permite modificar nuestros recuerdos y visitar un pasado perfecto. Sus personajes se enfrentarán a elecciones vitales casi a cada paso que dan.

Uno de los cómics más experimentales, tanto a nivel narrativo como visual es el que nos ofrece el conocido dibujante Carlos Maiques (Valencia, 1971) (premio INJUVE de Cómic, 1999, participante en fancines como BAKU, de Ediciones Valientes). Su cómic mudo y minimalista permite al lector percibir cómo se deconstruye la perspectiva: un paralelepípedo puede ser una ventana, una casa, una piscina, un diamante.

Devta Singh (Valencia, 1969) se desmarca con sus instrucciones para montar un joule thief (ladrón de julios), sencillísimo dispositivo para poder aprovechar hasta el último julio de energía contenido en las pilas eléctricas.

En su faceta de escritor de ciencia ficción, nos lleva hasta el planeta Mouro. Su relato se ancla en el lado técnico del aterrizaje de una cápsula de exploración espacial en un planeta desconocido. Los protagonistas son los lectores.

Elida Maiques (Valencia, 1972 (segundo premio concurso Bear Bikes Dublín 2011, finalista concurso Alhóndiga K.O. Cómics 2010) publica en Polen #2 una serie de cómics de una página que muestran momentos mágicos de la vida de un niño: la fascinación que le produce una lavadora, por ejemplo. En paralelo, dibuja unos cómics engañosamente sencillos, en que se narran microhistorias como la de un protozoo que se encuentra un lápiz.

Jezabel Seijas (Valencia, 1977) presenta dos relatos, ilustrados por Carlos Maiques. Una de las historias expone su primera toma de conciencia de la psicosis, en palabras de Seijas. En su otro relato, el protagonista compone su propia marcha fúnebre y la autora consigue que los lectores le acompañen en ese cortejo que se entrelaza con una curiosidad que la empuja a viajar lejos por entre las ramas de su árbol genealógico.

 

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