Teatro Eléctrico

En Obras 3ª Temporada


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Guillem Cifré

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Barcelona, Mayo 1985 – Descansan las tripas del Pez plateado sobre las tejas de la Barceloneta. Guillem Cifré me lo indica, sus ojos son dos pequeños haces de alguna sustancia inexplicable que distingue estos fenómenos que, sin embargo, se dan a menudo. Casi a diario- me dice. Se posan como pesados globos, lentamente, atraídos por el cambio de los semáforos, que son guiños abisales para los orondos ojos que los miran. También me enseña esas actuaciones remendadas de las vedettes, con sus cicatrices de operaciones múltiples. Intercambiamos detalles sobre las barracas de feria. Él sabe de cervezas y de rubias, que viene a ser lo mismo. Le pregunto si aún hay ratas en la ciudad, si asoman por las alcantarillas. Me indica que Barcelona está plagada de ellas; pero al día de hoy ya se visten de humanos. Distinguimos a un editor – fíjate en sus pantalones y en la corbata, sobretodo en la corbata color rata, por su color le asoma la rata. Está interesado en saber si en Valencia las hay también disfrazadas. No- le digo- no hay lugar para disfraces, toda la ciudad es ella una gran rata, ratus novergicus.
Cae la tarde y, no recuerdo como, acabamos en las afueras, tendidos sobre pinares. Le propongo que no es mala hora para aullar. Y así lo hacemos.
Barcelona, Mayo del 2008 – Cifré tiene un gato en su estudio. Por fin le puedo preguntar cuántos guiones le proporciona el felino. Se supone que tengo que presentar uno de sus libros y ese dato lo considero crucial. Su sonrisa, esa implosión sencilla y muda, me lo dice. También me habla de mejillones, del colorido del mercado y la grandiosa presencia de unos mejillones hembra. Y que dibujará una historieta para explicármelo. Cifré, metéoslo bien en la mollera, es irrepetible.