Teatro Eléctrico

En Obras 3ª Temporada


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Ser Contemporáneos (una canción triste)

 

_Diapositiva-Tebeos-CrudosSomos prisioneros de lo Contemporáneo. Nos es ajeno y, sin embargo, nos hace. Somos esa ajenidad. Cuanto más contemporáneos más ajenos. Y lo disfrazamos de mercancía. (Coda).

Se dice bienintencionadamente que los objetos son nuestra prolongación, la irrefutable prueba de nuestra magnificencia. Observamos, pues, al chimpancé y le concedemos cierta jerarquía cuando armado de un sencillo palito escarba en los troncos huecos en busca de larvas. Es, en cierto modo, pensamos, un venerable intento de encaminarse hacia lo civilizado, tal como hicimos nosotros en lo arcaico, cuando la metamorfosis de la fiera. Y nos congratulamos.

También hay quien cae en la cuenta de que, después de todo, hemos acabado siendo la prolongación de esos objetos (Coda). El Objeto, pues, nos hace a su imagen y semejanza. Cuando lo útil es el objeto nos limitamos a ser sus mantenedores. Apocalípticamente, se dice, la dependencia hacia los objetos se torna irreversible.

Sin embargo el objeto es lo que nos hace sujetos. Sin él no somos. Y su dilucidación se nos hace imprescindible para conocernos. Somos a través de ellos, nos explicamos junto a ellos, su representación nos hace.

Así el dibujo es una grafía representadora, como lo es la escritura; un esclarecimiento del ejecutante. Un continuo autorretrato.

Somos circunstancia, lodo olvidable resurrecto en mercancía. Aterroriza no ser (Coda). Y es entonces cuando desplegamos nuestro envoltorio. Se es contemporáneo cuando ese envoltorio es mercado, tiene un valor, pertenece a lo moral. Soy contemporáneo cuando me torno ajeno, explicable, cuando soy nombrado por los nombres de la contemporaneidad.

En el hoy la censura es el mercado. Cuando el dibujante se torna unidimensional ya es mercancía, ya es censura. Ya es contemporáneo.

(escrito de regreso en un tren que se deslizaba como la pulcra habitación de un hospital, o como la nueva cocina o los amplios márgenes, la blanca pureza, aureola, mariana, que maquetan los libros de arte o los manifiestos. Sólo los pasajeros deshacemos el profiláctico ritual con un ligero sudor en las axilas. Regresaba del Horror , de ser un objeto más en el culto a la mercancía)

(Coda) – Nada mas parecido a un indigente (aquí, en la Marca España) que un historietista ( o como usted quiera llamarle) Abocado a la mendicidad institucional o a la adscripción a alguna de las tribus aspirantes al poder en un medio ínfimo, casi inexistente, de andar por casa, digo, con rulos o actos sociales propios de mamporreros de Sala X, tu me lo haces a mi y yo te la devuelvo acariciante. Obligado a ejercer esa sutil prostitución de actuar de mercancía en escaparate para mayor gloria de la sagrada alienación que comporta el llamado mundo libre y el mercado.